-¿Qué te pasa?-preguntó la mamá.
-Que estas zapatillas son muy chicas, son malas-rezongó Julieta.
-No, lo que pasa es que vos estás creciendo y muchas cosas te van a quedar chicas-explicó la mamá.
-¿Mi vestido azul también?
-Sí, tu vestido azul, tu camisón, tu cama…
-Entonces, ¿ya nada me va a servir?
-Sí, mi amor, todo te servirá, todo lo que vamos dejando atrás en la vida nos sirve para aprender y hacer las cosas cada día mejor. Guardá tus zapatillas y recordá cuánto jugaste con ellas y cuánto tiempo fueron tus compañeras.
Julieta levantó las zapatillas, las apretó contra su pecho y luego las colocó en su caja de cosas queridas, con una sonrisa de felicidad en el rostro.
Las zapatillas le quedaron chicas, porque ella ya es una señorita.
Pancho Aquino
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