El Plan Nacional de Lectura nos deja un link interesante para acercarnos al libro álbum. El libro Ver para leer entrega los elementos necesarios para conocer en profundidad el libro álbum y las distintas maneras en que este puede ser utilizado en la sala de clases. Incluye una serie de artículos, entrevistas, testimonios y textos teóricos, cuyo objetivo final es dar nuevas herramientas para fomentar la lectura en nuestro país. Se proponen diez actividades para aplicar con niños y jóvenes de distintas edades.
“Casa de las estrellas. El universo contado por los niños”
Se trata de un diccionario infantil en el
que el antropólogo, profesor y promotor de lectura Javier Naranjo
(Medellín, 1956) recopiló definiciones de diferentes palabras que
compartieron con él los niños antioqueños.
Según ha contado el autor, las respuestas de los niños a sus
preguntas fueron sorprendentes. “Me dieron risa, me asombraron y, sobre
todo, me maravillé de las ocurrencias enormes de los niños”. Según el
compilador de este singular diccionario, los niños “tienen una lógica
distinta, otra manera de entender el mundo, otra manera de habitar la
realidad y de revelarnos muchas cosas que ya hemos olvidado”.
La nueva edición de Casa de las estrellas, obra que vio la
luz por primera vez en 1999, tiene prólogo de la poeta y narradora
Piedad Bonnett y está ilustrada con dibujos de José Antonio Suárez. Los
ingresos por la venta del libro ayudarán a financiar los proyectos de la
corporación rural Laboratorio del Espíritu,
de El Retiro, Antioquia, una organización creada para promover el
desarrollo rural, con énfasis en las actividades artísticas en las
comunidades.
Bogotá, Colombia, a principios de 1999,
por la asociación Taller de Talleres. Fue un material de lectura que se
repartió en las escuelas públicas y privadas de la ciudad con motivo de
la jornada Anzuelos para pescar lectores, que esa organización
llevó a cabo con el apoyo del Instituto Distrital de Cultura y Turismo
de Bogotá, la biblioteca Luis Ángel Arango, la Biblioteca Nacional de
Colombia y la editorial Magisterio.
Aquí les transcribimos el texto:
Un libro es una ventana
Estar con un libro abierto en las manos es asomarse a una ventana que
nos permite contemplar muchos paisajes. Pero lo mejor de todo es que a
medida que recorremos las páginas del libro, lo que estamos leyendo se
vuelve realidad: podemos caminar por las cumbres nevadas de una
cordillera, adentrarnos en lo más profundo de la selva, pasear por una
ciudad de edificios altísimos, navegar por un río al que no se le ve la
otra orilla, paralizarnos de terror al borde de una cascada o visitar un
lejano asteriode donde viven un niño y una flor.
Estar con un libro abierto en las manos es asomarse a una ventana que
nos permite contemplar muchos paisajes. Pero lo mejor de todo es que
podemos hacernos amigos de los personajes que habitan las historias.
Podemos estar dentro del vientre de una ballena ayudando a Pinocho a
buscar la salida, perseguir un conejo blanco en compañía de Alicia,
comernos la casita de chocolate junto con Hansel y Gretel hasta quedar
repletos, divertirnos con Matilda entre montañas de libros en la
biblioteca de su pueblo o salir de paseo muy tiesos y muy majos con
Rinrin Renacuajo.
Estar con un libro abierto en las manos es asomarse a una ventana que
nos permite contemplar muchos paisajes. Pero lo mejor de todo es que
podemos encontrar respuestas a las miles de cosas que queremos saber:
por qué los murciélagos no chocan cuando vuelan en la oscuridad, de qué
está hecho el Sol, cuál es el animal más grande del mundo y cuál el más
pequeño, cómo se reproducen las hormigas, quién inventó los números,
será que las plantas escuchan lo que hablamos o qué fue primero: el
huevo o la gallina. El universo es inmenso y los libros son ventanas que permiten conocerlo y habitarlo, poco a poco, libro tras libro.
VICTOR El libro se trata sobre
Víctor Jara, cantautor (1932 - 1973). Con textos de Elena Roco e ilustraciones de Francisca Robles,
publicado por la editorial (Quilombo). Tiene ilustraciones bordadas en género que recuerdan las arpilleras que distintos grupos de mujeres utilizaron
durante la dictadura para denunciar la violencia que en esos años
existió.
SUEÑO AZUL Fué escrito por el poeta mapuche Elicura Chihuailaf y tiene
ilustraciones de Alberto Montt y María de los Ángeles Vargas.
Leyendo Sueño Azul podemos conocer la infancia de don Elicura en la región de la Araucanía, entre picaflores, ovejas y sauces.
La casa azul en que nací está situada en una colina
rodeada de hualles, un sauce, castaños, nogales
un aromo primaveral en invierno
—un sol con dulzor a miel de ulmos—
chilcos rodeados a su vez de picaflores
que no sabíamos si eran realidad o visión ¡tan efímeros!
En invierno sentimos caer los robles partidos por los rayos
En los atardeceres salimos, bajo la lluvia o los arreboles, a buscar las ovejas
(a veces tuvimos que llorar la muerte de alguna de ellas, navegando sobre las aguas)
Por las noches oímos los cantos, cuentos y adivinanzas a orillas del fogón
respirando el aroma del pan horneado por mi abuela, mi madre, o la tía María
mientras mi padre y mi abuelo —Lonko de la
comunidad— observaban con atención y respeto.
Hablo de la memoria de mi niñez y no de una sociedad idílica
Allí, me parece, aprendí lo que era la poesía
las grandezas de la vida cotidiana, pero sobre todo sus detalles
el destello del fuego, de los ojos, de las manos.
Sentado en las rodillas de mi abuela oí las primeras historias de árboles
y piedras que dialogan entre sí, con los animales y con la gente.
Nada más, me decía, hay que aprender
a interpretar sus signos
y a percibir sus sonidos que suelen esconderse en el viento.
Tal como mi madre ahora, ella era silenciosa
y tenía una paciencia a toda prueba
Solía verla caminar de un lugar a otro, haciendo girar el huso, retorciendo la blancura de la lana
Hilos que en el telar de las noches se iban convirtiendo en hermosos tejidos
Como mis hermanos y hermanas
—más de una vez—
intenté aprender ese arte, sin éxito.
Pero guardé en mi memoria el contenido de los dibujos
que hablaban de la creación y resurgimiento del mundo mapuche
de fuerzas protectoras, de volcanes, de flores y aves
También con mi abuelo compartimos muchas noches a la intemperie
Largos silencios, largos relatos que nos hablaban del origen de la gente nuestra
del primer espíritu mapuche arrojado desde el Azul
De las almas que colgaban en el infinito como estrellas
Nos enseñaba los caminos del cielo, sus ríos sus señales
Cada primavera lo veía portando flores en sus
orejas y en la solapa de su vestón
o caminando descalzo sobre el rocío de la mañana
También lo recuerdo cabalgando bajo la lluvia
torrencial de un invierno entre bosques enormes
Era un hombre delgado y firme
Vagando entre riachuelos, bosques y nubes
veo pasar las estaciones:
Brotes de Luna fría (invierno), Luna del verdor (primavera)
Luna de los primeros frutos (fin de la primavera y comienzo del verano)
Luna de los frutos abundantes (verano)
y Luna de los brotes cenicientos (otoño)
Salgo con mi madre y mi padre a buscar
remedios y hongos
La menta para el estómago, el toronjil para la pena
el matico para el hígado y para las heridas
el coralillo para los riñones —iba diciendo ella.
Bailan, bailan, los remedios de la montaña
—agregaba él
haciendo que levantara las hierbas entre mis manos.
Aprendo entonces los nombres de las flores y de las plantas
Los insectos cumplen su función
Nada está de más en este mundo
El universo es una dualidad:
lo bueno no existe sin lo malo.
La Tierra no pertenece a la gente
Mapuche significa Gente de la Tierra
—me iban diciendo
En el otoño los esteros comenzaban a brillar
El espíritu del agua moviéndose sobre el lecho pedregoso
el agua emergiendo desde los ojos de la Tierra.
Cada año corría yo a la montaña para asistir
a la maravillosa ceremonia de la naturaleza
Luego llegaba el invierno a purificar la Tierra
para el inicio de los nuevos sueños y sembrados
A veces los guairaos pasaban anunciándonos
la enfermedad o la muerte
Sufría yo pensando que alguno de los
mayores que amaba
tendría que encaminarse hacia las orillas
del Río de las Lágrimas
a llamar al balsero de la muerte
para ir a encontrarse con los antepasados
y alegrarse en el País Azul
Una madrugada partió mi hermano Carlitos
Lloviznaba, era un día ceniciento
Salí a perderme en los bosques de la
imaginación (en eso ando aún)
El sonido de los esteros nos abraza en el otoño
Hoy, les digo a mis hermanas Rayén y América:
Creo que la poesía es sólo un respirar en paz
—como nos lo recuerda nuestro Jorge Teillier—
mientras como Avestruz del Cielo por todas
las tierras hago vagar mi pensamiento triste
Y a Gabi Caui Malen y Beti, les voy diciendo:
Ahora estoy en el Valle de la Luna, en Italia
junto al poeta Gabriele Milli
Ahora estoy en Francia, junto a mi hermano Arauco
Ahora estoy en Suecia junto a Juanito Cameron
y a Lasse Söderberg
Ahora estoy en Alemania, junto a mi querido
Santos Chávez y a Doris
Ahora estoy en Holanda, junto a Marga
a Gonzalo Millán y a Jimena, Jan y Aafke,
Juan y Kata
Llueve, llovizna, amarillea el viento en
Amsterdam
Brillan los canales en las antiguas lámparas
de hierro y en los puentes levadizos
Creo ver un tulipán azul, un molino cuyas
aspas giran y despegan
Tenemos deseos de volar: Vamos, que nada
turbe mis sueños —me digo
Y me dejo llevar por las nubes hacia lugares desconocidos por mi corazón.