11.9.18

SUEÑO AZUL Fue escrito por el poeta mapuche Elicura Chihuailaf y tiene ilustraciones de Alberto Montt y María de los Ángeles Vargas.


 SUEÑO AZUL
Fué escrito por el poeta mapuche Elicura Chihuailaf y tiene ilustraciones de Alberto Montt y María de los Ángeles Vargas.

Leyendo Sueño Azul podemos conocer la infancia de don Elicura en la región de la Araucanía, entre picaflores, ovejas y sauces.







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 La casa azul en que nací está situada en una colina
rodeada de hualles, un sauce, castaños, nogales
un aromo primaveral en invierno
—un sol con dulzor a miel de ulmos—
chilcos rodeados a su vez de picaflores
que no sabíamos si eran realidad o visión ¡tan efímeros!
En invierno sentimos caer los robles partidos por los rayos
En los atardeceres salimos, bajo la lluvia o los arreboles, a buscar las ovejas
(a veces tuvimos que llorar la muerte de alguna de ellas, navegando sobre las aguas)
Por las noches oímos los cantos, cuentos y adivinanzas a orillas del fogón
respirando el aroma del pan horneado por mi abuela, mi madre, o la tía María
mientras mi padre y mi abuelo —Lonko de la
comunidad— observaban con atención y respeto.
Hablo de la memoria de mi niñez y no de una sociedad idílica
Allí, me parece, aprendí lo que era la poesía
las grandezas de la vida cotidiana, pero sobre todo sus detalles
el destello del fuego, de los ojos, de las manos.
Sentado en las rodillas de mi abuela oí las primeras historias de árboles
y piedras que dialogan entre sí, con los animales y con la gente.
Nada más, me decía, hay que aprender
a interpretar sus signos
y a percibir sus sonidos que suelen esconderse en el viento.
Tal como mi madre ahora, ella era silenciosa
y tenía una paciencia a toda prueba
Solía verla caminar de un lugar a otro, haciendo girar el huso, retorciendo la blancura de la lana
Hilos que en el telar de las noches se iban convirtiendo en hermosos tejidos
Como mis hermanos y hermanas
—más de una vez—
intenté aprender ese arte, sin éxito.
Pero guardé en mi memoria el contenido de los dibujos
que hablaban de la creación y resurgimiento del mundo mapuche
de fuerzas protectoras, de volcanes, de flores y aves
También con mi abuelo compartimos muchas noches a la intemperie
Largos silencios, largos relatos que nos hablaban del origen de la gente nuestra
del primer espíritu mapuche arrojado desde el Azul
De las almas que colgaban en el infinito como estrellas
Nos enseñaba los caminos del cielo, sus ríos sus señales
Cada primavera lo veía portando flores en sus
orejas y en la solapa de su vestón
o caminando descalzo sobre el rocío de la mañana
También lo recuerdo cabalgando bajo la lluvia
torrencial de un invierno entre bosques enormes
Era un hombre delgado y firme
Vagando entre riachuelos, bosques y nubes
veo pasar las estaciones:
Brotes de Luna fría (invierno), Luna del verdor (primavera)
Luna de los primeros frutos (fin de la primavera y comienzo del verano)
Luna de los frutos abundantes (verano)
y Luna de los brotes cenicientos (otoño)
Salgo con mi madre y mi padre a buscar
remedios y hongos
La menta para el estómago, el toronjil para la pena
el matico para el hígado y para las heridas
el coralillo para los riñones —iba diciendo ella.
Bailan, bailan, los remedios de la montaña
—agregaba él
haciendo que levantara las hierbas entre mis manos.
Aprendo entonces los nombres de las flores y de las plantas
Los insectos cumplen su función
Nada está de más en este mundo
El universo es una dualidad:
lo bueno no existe sin lo malo.
La Tierra no pertenece a la gente
Mapuche significa Gente de la Tierra
—me iban diciendo
En el otoño los esteros comenzaban a brillar
El espíritu del agua moviéndose sobre el lecho pedregoso
el agua emergiendo desde los ojos de la Tierra.
Cada año corría yo a la montaña para asistir
a la maravillosa ceremonia de la naturaleza
Luego llegaba el invierno a purificar la Tierra
para el inicio de los nuevos sueños y sembrados
A veces los guairaos pasaban anunciándonos
la enfermedad o la muerte
Sufría yo pensando que alguno de los
mayores que amaba
tendría que encaminarse hacia las orillas
del Río de las Lágrimas
a llamar al balsero de la muerte
para ir a encontrarse con los antepasados
y alegrarse en el País Azul
Una madrugada partió mi hermano Carlitos
Lloviznaba, era un día ceniciento
Salí a perderme en los bosques de la
imaginación (en eso ando aún)
El sonido de los esteros nos abraza en el otoño
Hoy, les digo a mis hermanas Rayén y América:
Creo que la poesía es sólo un respirar en paz
—como nos lo recuerda nuestro Jorge Teillier—
mientras como Avestruz del Cielo por todas
las tierras hago vagar mi pensamiento triste
Y a Gabi Caui Malen y Beti, les voy diciendo:
Ahora estoy en el Valle de la Luna, en Italia
junto al poeta Gabriele Milli
Ahora estoy en Francia, junto a mi hermano Arauco
Ahora estoy en Suecia junto a Juanito Cameron
y a Lasse Söderberg
Ahora estoy en Alemania, junto a mi querido
Santos Chávez y a Doris
Ahora estoy en Holanda, junto a Marga
a Gonzalo Millán y a Jimena, Jan y Aafke,
Juan y Kata
Llueve, llovizna, amarillea el viento en
Amsterdam
Brillan los canales en las antiguas lámparas
de hierro y en los puentes levadizos
Creo ver un tulipán azul, un molino cuyas
aspas giran y despegan
Tenemos deseos de volar: Vamos, que nada
turbe mis sueños —me digo
Y me dejo llevar por las nubes hacia lugares desconocidos por mi corazón.




Valeria Belizán


26.8.18

• Porque sin buscarte ando encontrándote por todos lados, principalmente cuando cierro los ojos! ~

Aniversario N°104 de un GRANDE.. Un escritor argentino de suma importancia para la literatura universal! Julio Cortázar (1914- 1984)

Hay una diferencia entre quien te ofrece un vaso de vino, teniendo un barril repleto y quien comparte contigo su único vaso de agua. El primero te dio algo, el segundo, todo.

Milagro de Navidad

Poca luz... una mesa casi vacía. Los brazos apoyados en la misma mesa, sosteniendo el mentón, la mirada perdida.
Los pensamientos... los pensamientos vuelan y llegan hasta la imagen de una familia, todos alegres, los niños jugando, papá armando el arbolito y mamá en la cocina.
La cena de Nochebuena tiene que ser la mejor porque vienen los amigos, los hermanos, la familia, todos juntos para recibir la Navidad.
El pensamiento vuela...vuela, avanza.
Los niños crecen y en las fiestas están sus amigos, siguen jugando, papá con el arbolito, ¿y mamá?...Mamá en la cocina.
Y sigue el pensamiento y pasan las Navidades y la mesa se agranda.
Las nuera, los yernos, los nietos y todos juegan, papá armando el arbolito y mamá en la cocina.
Y una Nochebuena no está papá, mamá corre de la cocina al arbolito, todos juegan, se divierten.
Los años pasan y pesan.
Mamá está viejita. En otros lugares los padres arman los arbolitos, los niños juegan, las mamás cocinan y sobre una mesa vacía está una madre esperando ir el ruido de una puerta que se abre, ver a sus hijos entrar, que la besen y la abracen.
No importa la mesa vacía.
Y esa madre espera.
Nochebuena. Navidad.
Entiende que es difícil vivir, que todo es complicado en este mundo moderno.
Pero ella sueña que una vez al año tendrá a sus hijos, a sus nietos, a todos como antes. Sabe que es una fiesta de amor, de Cristo, y llora de emoción pensando en el encuentro.
Y el momento llega...la puerta se abre y toda la familia está allí y la mesa se llena. Y un hijo arma el arbolito, una hija está en la cocina y la abuela juega con los nietos.
Es Nochebuena, es Navidad, muchos corazones alegres, y uno que es muy, muy feliz.
Es el milagro de Cristo, de Navidad.
Es el amor y el ejemplo que les damos a nuestros hijos.
Porque puede llegar el día en que estemos esperando, tal vez solos, ante una mesa vacía... el milagro de Navidad.


Pancho Aquino

La Mariposa

Mariposa del aire ¡que hermosa eres! Mariposa del aire dorada y verde. Luz de candil… Mariposa del aire, quédate ahí, a...