Vino de noche un gato
con el color oscuro de mi sueño
y con la risa que rueda por la tierra
sus colores profundos.
Vino de noche
para decir diciendo
entre maullidos
que la vida es de aire,
de aire a pleno cielo.
Vino a lamerme lento
por mi nombre
de música y de nubes,
sobre las blancas olas
de la espuma.
El gato vino a decirme a mí,
despacio,
que afuera la luna
juega con ratones
y que la lluvia
de grandes gotas
como sombras
baila con la risa
de las palomas.
Y cuando vino
se abrió el cielo,
apareció el sol
y hubo pájaros que volaron
de punta a punta
del silencio.
Dijo de noche un gato
que afuera el aire
luce su traje de campana
y que las nubes bailan
sobre la arena blanca
y los caballos galopan
rápidos
en el filo de la mañana.
Yo desde entonces oigo
una lenta ola
que viene a mí
maullando
en la noche perfumada
de mis sueños.
Digo de noche un gato
y aparece un pincel
en la punta de mi lengua.
Maria Baranda
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